Mi deporte

Con motivo de facilitar todo lo posible la comprensión del atletismo de ciegos y deficientes visuales nos disponemos, mediante unas breves explicaciones, a desarrollar las diferentes categorías así como las posibles adaptaciones a las que se ha tenido que llegar a lo largo de los tiempos para, cada vez mas, asemejarlo al máximo al deporte de válidos.

La clasificación de las categorías se realizará en función del grado de visión del atleta, así pues, nos encontramos con tres clases B1, B2 y B3. Dicha clasificación la aplicaremos siempre en competiciones que únicamente sean campeonatos de ciegos o deficientes visuales, mientras que en el caso de campeonatos con las demás discapacidades, como por ejemplo unas paralimpiadas, los B1 pasan a ser T11, los B2 son T12 y los B3 corresponden a los T13 en el caso de las carreras, F11, F12 o F13 en el caso de los concursos y p11, p12 y p13 en el caso del pentatlón.

B1: Atleta ciego o con visión muy reducida, el cual necesita la ayuda de un guía para la práctica de cualquier prueba.

B2: Atleta que dispone de un mayor grado de visión que le permite valerse por si mismo/a a la hora de llevar a cabo la práctica de cualquier prueba, aunque puede solicitar la ayuda de un guía siempre y cuando lo considere oportuno.

B3: Atleta con un grado de visión mayor al de los atletas B2, pero sin llegar a tener un 100 de ésta. 

Diferencias y similitudes

Carreras: Las adaptaciones en el tema de las carreras la encontramos a la hora de formar una serie de B1 o B2 en las cuales sólo participarán 4 atletas. Esto es debido a que necesitaremos dos calles para el atleta B1 puesto que necesita la ayuda de un guía, ésto teniendo en cuenta que la pista disponga de 8 calles; en el caso de que tuviera 6, las series se compondrían de 3 atletas B1 con sus respectivos guías. Todos los atletas B1 tienen que correr con un antifaz o con unas gafas que estén totalmente tapadas, es decir, no puede verse nada. Por otro lado, la mayoría de los atletas ciegos corren unidos con sus guías mediante una cuerda, aunque hay otros métodos menos usados. El caso de los atletas B2 sería igual al de los B1, independientemente de si el atleta solicita guía o no, pues se considera que debido a su grado de visión, por seguridad tiene que dejarse una calle libre entre atletas. Es en la categoría B3 donde no existe ningún tipo de adaptación, siendo las series iguales a la de los atletas válidos. Ver ejemplo de carrera B1 - Ver ejemplo de carrera B2

Saltos: Tanto en las disciplinas de salto de longitud como en el triple salto, la única diferencia la encontramos en la tabla de batida. Mientras que los atletas sin discapacidad disponen de una tabla de 30 centímetros (de los cuales 20 cm son válidos y los últimos diez serían nulos) por el ancho de la calle, mientras que tanto para los atletas B1 como B2 esta tabla será de 1 metro por el ancho de la calle. Dicha tabla se marcará con cal blanca de forma que a la hora de la batida quedará marcada la huella del atleta, siendo pues un salto real ya que se medirá desde la huella marcada en la tabla. Al igual que en las carreras, los atletas B3 no necesitan ninguna adaptación. En cuanto a los B1, podrían contar con dos ayudantes en pista: uno que se pondrá en la zona de batida, quien será el que guíe al atleta durante la carrera del salto, y una segunda persona que le indicará el lugar desde donde debe comenzar la carrera. Ver ejemplo de salto B1 - Ver ejemplo de salto B2

Lanzamientos: Son las pruebas en las que menos diferencias podemos encontrar en relación con las de los válidos. La única diferencia que podemos encontrarnos con respecto a los atletas olímpicos es que tanto los B1 como los B2 pueden contar con la ayuda de los entrenadores para orientarse en la zona de lanzamientos.

Relevos: Hoy en día es una prueba que se desarrolla igual que la de los altletas sin discapacidad. La única norma que nos podemos encontrar diferente a los atletas olímpicos es que el equipo debe estar compuesto obligatoriamente por un atleta B1 y otro B2.

Los deportistas ciegos y deficientes visuales no pueden realizar todas las pruebas del amplio abanico del que dispone la IAAF, dichas pruebas son: las de vallas, el 3000 obstáculos y el salto de pértiga. 

Evolución de las competiciones

El atletismo de ciegos y deficientes visuales ha ido evolucionando poco a poco hasta hoy en día que se realiza de la forma más parecida al atletismo de válidos.

Hace años los atletas de la categoría B1 corrían los 100 metros lisos solos, es decir, corrían sin guía y disponían de todas las calles de la pista para ellos . Eran guiados mediante la voz por dos entrenadores, uno que se ponía en la mitad del 100 y otro se situaba en la meta. Además, en ninguna carrera se salía de tacos. Hoy en día las carreras de 100 metros se realizan como hemos explicado más arriba.

En cuanto a los saltos horizontales, antaño los B1 saltaban sin carrera, es decir, a pies juntos. Pero se ha ido evolucionando hasta llegar a realizar los saltos de forma normal.

Las pruebas que más pasos han dado hasta llegar a realizarse como los deportistas olímpicos han sido las dos pruebas de relevos. En los orígenes, se dejaban 20 metros de zona en la que dos de los componentes tenían que permanecer dentro un instante (no portaban testigo). En el año 1995, la zona se redujo a 10 metros, quedando de esta forma como la zona de los atletas olímpicos, pero la ejecución siguió siendo la misma. A partir del año 1999, en lugar de que los atletas permanecieran en un determinado momento los dos dentro de la zona, tenía que haber contacto entre los relevistas dentro de la zona. A partir del 2002 ya se empezó a realizar con testigo, desarrollándose como un relevo normal.

Por lo demás, todas las reglas se rigen por el reglamento de la IAAF.

Imagen donde aparecen los logos de MANXA, La Finestra sul Cielo y JPS English School que ya se han unido al Proyecto XP y Paralímpicos como estamento oficial